Taxonomía de Bloom

Setenta años después, la taxonomía de Bloom continúa siendo un sistema de enseñanza-aprendizaje fundamental en los ámbitos educativo y corporativo. Desde los departamentos de Recursos Humanos, los profesionales implementan estos objetivos de aprendizaje en las capacitaciones de personal, potenciadas por diferentes herramientas de e-learning.

En el siguiente artículo, analizaremos:

  • qué es la taxonomía de Bloom (definición);
  • cómo son los niveles de la taxonomía de Bloom (categorías);
  • cuáles son los verbos de acción de la taxonomía de Bloom (tabla);
  • qué ventajas trae la teoría de Bloom a las organizaciones (ejemplos reales);
  • y qué recursos o aplicaciones en línea pueden complementar este sistema.
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¿Qué es la taxonomía de Bloom y por qué sigue siendo clave en el e-learning actual?

La taxonomía de Bloom es un modelo educativo abocado a los procesos cognitivos. En concreto, esta clasificación de Bloom divide los objetivos de aprendizaje según la complejidad del pensamiento.

Una de las características de la taxonomía de Bloom es que ayuda a docentes, diseñadores instruccionales y responsables de capacitación a definir objetivos de aprendizaje claros, seleccionar actividades adecuadas y crear evaluaciones alineadas con las competencias que se espera desarrollar.

En lugar de centrarse únicamente en la memorización de contenidos, la taxonomía propone una progresión que lleva a los estudiantes desde recordar información hasta analizarla, evaluarla y crear nuevos conocimientos.

Respecto del e-learning, este modelo continúa siendo una referencia en clase porque facilita el diseño de experiencias de aprendizaje más estructuradas, interactivas y orientadas a resultados. Gracias a la amplia variedad de recursos disponibles en los entornos virtuales, como simulaciones, cuestionarios adaptativos, escenarios de aprendizaje, foros de discusión o proyectos colaborativos, es posible trabajar cada uno de los niveles cognitivos de forma progresiva y medir con mayor precisión el desempeño de los participantes.

Además, la taxonomía de Bloom es una suerte de ensayo para las organizaciones que desarrollan programas de capacitación corporativa, ya que permite alinear los contenidos con objetivos de negocio concretos y comprobar si los trabajadores son capaces de aplicarlos en sus tareas diarias. De ahí su importancia para diseñar cursos online más efectivos, mejorar la experiencia de aprendizaje y aumentar el impacto de la formación.

Historia de la taxonomía de Bloom

La taxonomía de Benjamin Bloom tiene su origen en 1948, durante la convención de la Asociación Norteamericana de Psicología. Liderando un comité de educadores, este psicólogo y doctor en Educación de la Universidad de Chicago se dispuso a diseñar un lenguaje estandarizado para poder examinar el desempeño de los estudiantes.

La primera versión de esta taxonomía fue desarrollada ocho años después, en 1956. Su Manual del dominio cognitivo proponía ciertas categorías para estandarizar el proceso de enseñanza-aprendizaje y evaluar el pensamiento crítico del alumnado. Realizó una clasificación inicial en tres dominios:

  1. cognitivo, dedicado a la adquisición y el uso de conocimientos específicos;
  2. afectivo, que abarca actitudes, valores y emociones del estudiante;
  3. y psicomotor, vinculado con el desarrollo de habilidades físicas y motrices del alumno.

Además, estableció una jerarquía de seis niveles cognitivos:

  1. Conocimiento
  2. Comprensión
  3. Aplicación
  4. Análisis
  5. Síntesis
  6. Evaluación

Sin embargo, en 2001 esta taxonomía fue reevaluada por exalumnos de Bloom como Lorin Anderson y David Krathwohl. En la obra Taxonomía para el aprendizaje, la enseñanza y la evaluación, se introdujeron las siguientes modificaciones:

  • Cambio de sustantivos por verbos en las categorías. En vez de «evaluación», se eligió «evaluar».
  • Creación y modificación de categorías. El nivel «síntesis» se cambió por «crear», que fue colocado en la cima de la jerarquía, en el lugar de «evaluar». Las categorías quedaron del siguiente modo: recordar, comprender, aplicar, analizar, evaluar y crear.

Más allá de los cambios, la clasificación de la taxonomía de Bloom sigue siendo relevante más de 50 años después.

Historia de la taxonomía de Bloom

Los 6 niveles de la taxonomía de Bloom revisada y sus verbos de acción para diseñar cursos online

La pirámide de verbos de la taxonomía de Bloom abarca seis niveles diferenciados de dificultad cognitiva. Veamos en más detalle los niveles y la lista de verbos (taxonomía de Bloom):

1) Recordar

Recordar tiene que ver con el uso de la memoria para retener información relevante a largo plazo. De esta manera, se cimienta todo proceso de incorporación de información, ya que no solo abarca datos concretos, sino también métodos, marcos de referencia, esquemas, imágenes y procedimientos complejos.

Podemos verificar que este nivel cognitivo se ha desarrollado correctamente cuando los estudiantes pueden reconocer lo aprendido luego de un plazo de 30 días, por ejemplo. Para ello, pueden usarse recursos como cuestionarios, flashcards, resúmenes o esquemas con palabras clave.

Los verbos que podemos incluir en este nivel son:

  • identificar
  • listar
  • nombrar
  • definir
  • reconocer
  • elegir
  • afirmar
  • deletrear
  • repetir
  • relacionar

2) Comprender

Comprender implica la interpretación y la explicación de conceptos relevantes a la capacitación. Entender la información va más allá de memorizar los conceptos, sino que los empleados deben poder captar el significado de lo aprendido y trasladar ese saber a otros contextos y hechos.

Por ejemplo, un profesional de la salud debe usar sus conocimientos previos para poder inferir las causas de los síntomas y predecir las consecuencias de los tratamientos. En las evaluaciones de este nivel, se suele pedir que los alumnos expliquen un proceso en sus propias palabras para ver si comprenden realmente lo que tiene lugar en él.

Los verbos de este nivel son:

  • explicar
  • comprender
  • esclarecer
  • preguntar
  • clasificar
  • interpretar
  • comparar
  • contrastar
  • ordenar
  • agrupar

3) Aplicar

Aplicar tiene como tema el uso práctico de lo aprendido en situaciones de la vida cotidiana. Para ello, los educadores suelen transformar el aula mediante ejercicios de simulación, donde los contenidos cobran vida en diferentes áreas como atención al cliente o simulacros de seguridad.

Por ejemplo, el objetivo de una capacitación de idiomas va más allá de saber los verbos irregulares del pasado: el equipo debe demostrar un buen desempeño en contextos reales, como vender un producto a clientes de todo el mundo.

Aquí entran a jugar los siguientes verbos:

  • resolver
  • ejecutar
  • usar
  • implementar
  • resolver
  • calcular
  • emplear
  • orgamizar
  • conectar
  • solucionar

4) Analizar

Analizar es un punto fundamental de la teoría de Bloom para los contextos empresariales. Los estudiantes deben dar cuenta de lo que saben y dar forma a los contenidos teóricos para interiorizarse en casos de estudio y dar respuesta a problemas complejos. Por ejemplo, el análisis de datos y elementos de otra organización puede ayudar a poner orden a la situación económica de su propia empresa.

De este modo, el razonamiento y la identificación de patrones harán que los estudiantes puedan idear planes de acción que den respuesta a los problemas de la organización.

Estos son los verbos relevantes para este nivel:

  • descomponer
  • examinar
  • desglosar
  • inferir
  • relacionar
  • diagnosticar
  • razonar
  • concluir
  • relacionar
  • simplificar

5) Evaluar

Evaluar se relaciona con la capacidad del alumno de involucrar su propia subjetividad en el proceso de enseñanza. Debe ser capaz de revisar la propuesta de proyecto, ya sea de forma individual o en grupo, con pensamiento crítico, es decir, dando su opinión sobre materias de diversa índole.

Esto va más allá de la lectura y la memorización de lo que dicen los autores y las fuentes: debe tomar parte en debates como lo haría el equipo directivo de una organización. Los maestros fomentan este tipo de trabajo para encontrar personas capaces de asumir el liderazgo de un grupo y ser una guía responsable.

Estos verbos son los indicados para este nivel:

  • juzgar
  • criticar
  • argumentar
  • justificar
  • seleccionar
  • medir
  • decidir
  • valorar
  • demostrar
  • argumentar

6) Crear

En este último paso, la comprensión integral debe dar lugar a un comportamiento creativo, donde el alumno construya algo nuevo a partir de las preguntas que ha respondido a lo largo de su aprendizaje. Como ya dijimos, es uno de los últimos niveles incorporados a la taxonomía de Bloom.

Esta etapa es la más compleja de alcanzar y de inculcar al grupo durante la capacitación, ya que requiere un grado de autonomía y creatividad difícil de conseguir para algunos empleados.

Generar algo nuevo combinando lo aprendido. Proyectos, diseño de soluciones, presentaciones originales. Ejemplo: un equipo diseña un nuevo proceso de onboarding aplicando todo lo aprendido.

Veamos los verbos asociados con este nivel:

  • diseñar
  • implementar
  • proponer
  • planificar
  • desarrollar
  • componer
  • añadir
  • adaptar
  • mejorar
  • optimizar

Cómo aplicar cada nivel de Bloom en el diseño de experiencias de aprendizaje digital

Cada uno de los niveles de la taxonomía de Bloom puede traducirse en actividades concretas dentro de un curso online.

En el nivel recordar, los instructores pueden ejercitar la memoria de los estudiantes con apoyatura visual. Por ejemplo, las plataformas de aprendizaje gamificado pueden recurrir a flashcards, infografías o quizzes de autoevaluación para que los empleados pongan a prueba su capacidad de retener información.

Cómo aplicar los niveles de la taxonomía de Bloom: quizzes interactivos en iSpring Suite

Una vez que los participantes recuerdan los conceptos fundamentales, el siguiente paso es comprender, comprobar que realmente entienden la información. Para ello, pueden utilizarse videos explicativos, mapas conceptuales, actividades de clasificación, preguntas abiertas o foros de discusión donde los estudiantes deban explicar una idea con sus propias palabras o relacionarla con situaciones conocidas.

Ahora bien, para aplicar lo aprendido, los cursos de e-learning pueden incorporar simulaciones, ejercicios interactivos, escenarios ramificados (branching scenarios) o casos prácticos que reproduzcan situaciones reales del entorno laboral. De este modo, los participantes ponen en práctica los contenidos antes de enfrentarse a situaciones reales.

Cómo aplicar los niveles de la taxonomía de Bloom con simulaciones en iSpring Suite

Luego, para aprender a analizar relaciones, causas y consecuencias, pueden proponerse estudios de caso complejos, análisis comparativos, resolución de incidentes o actividades en las que los estudiantes deban identificar errores, riesgos o patrones en un conjunto de datos o situaciones.

Para evaluar y emitir juicios fundamentados, algunas estrategias útiles son las revisiones entre pares (peer review), debates moderados, análisis de alternativas, auditorías simuladas o ejercicios en los que sea necesario justificar la mejor solución para un problema determinado.

Por último, para crear algo nuevo a partir de los conocimientos adquiridos, puede lograrse mediante proyectos colaborativos, propuestas de mejora, diseños de procesos, presentaciones, prototipos o la elaboración de planes de acción aplicables al contexto profesional.

Algo importante a considerar es que, aunque los niveles suelen presentarse de forma secuencial, no es necesario diseñar un curso en el que cada módulo corresponda exclusivamente a uno de ellos.

En la práctica, las experiencias de aprendizaje más efectivas combinan distintas habilidades cognitivas dentro de una misma unidad didáctica.

Por ejemplo, un módulo puede comenzar con una breve actividad para recordar conceptos, continuar con un caso práctico para aplicarlos y finalizar con un proyecto donde los estudiantes analicen una situación y propongan una solución.

Ejemplos prácticos de actividades e-learning según los niveles de la taxonomía de Bloom

Hay muchas actividades de e-learning que los instructores pueden implementar en sus capacitaciones empresariales.

Por ejemplo, en el nivel de evaluar, puede pedírsele a los estudiantes que armen una disertación sobre un cierto tema, donde ellos deban tomar posición y argumentar su opinión frente a su grupo. Aquí pueden usar recursos digitales como plantillas, videos u otros elementos.

Por último, puede fomentarse el nivel de crear al pedirles a los alumnos un proyecto final de la capacitación que sistematice todo lo aprendido. Por ejemplo, puede ser que piensen en una forma de optimizar la gestión de los pacientes en una sala de espera o reducir los tiempos de ciertos procesos de trabajo. Pueden potenciar su proyecto usando presentaciones digitales o, si los recursos están disponibles, tecnología como realidad virtual para mostrar cómo se vería en la práctica esa nueva iniciativa.

Beneficios de usar la taxonomía de Bloom para crear cursos más efectivos y atractivos

La taxonomía de Bloom permite crear cursos más dinámicos, relevantes y orientados a resultados. Estos son algunos de sus principales beneficios:

  • Promoción del desarrollo del pensamiento crítico en el alumnado. En lugar de limitarse a la memorización de conceptos, los estudiantes avanzan gradualmente hacia la comprensión, el análisis, la evaluación y la creación de nuevas ideas. Esto favorece el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la capacidad de tomar decisiones fundamentadas, competencias cada vez más valoradas tanto en el ámbito académico como en el profesional.
  • Mejora del compromiso de los empleados o estudiantes. Los cursos diseñados con la taxonomía de Bloom suelen ser más participativos porque proponen actividades acordes al nivel de aprendizaje esperado. Sus ejercicios prácticos, debates, estudios de caso, simulaciones y exámenes reales mantienen el interés de los participantes. Esto aumenta la motivación, la participación y el compromiso con el proceso de aprendizaje.
  • Reducción de la brecha entre aprendizaje y aplicación. Un problema frecuente en la formación es que los participantes adquieren conocimientos teóricos, pero tienen dificultades para aplicarlos en situaciones reales. La taxonomía de Bloom ayuda a reducir esta brecha al promover una progresión que culmina en la aplicación práctica, el análisis y la resolución de problemas.
  • Mejora de la retención del aprendizaje. Diversas investigaciones sobre aprendizaje muestran que las personas retienen mejor la información cuando interactúan activamente con ella. Analizar casos, resolver problemas, debatir ideas o crear proyectos obliga a recuperar y reorganizar los conocimientos, lo que favorece la memoria a largo plazo y facilita la transferencia del aprendizaje a nuevos contextos.
  • Escalabilidad de la capacitación en empresas multinacionales. En organizaciones con sedes distribuidas en distintos países, la taxonomía de Bloom proporciona una estructura común para diseñar programas de formación consistentes. Esto facilita que todos los equipos desarrollen las mismas competencias, independientemente de su ubicación geográfica o del formato de capacitación utilizado. Además, al definir objetivos de aprendizaje claros y medibles, resulta más sencillo adaptar los contenidos a diferentes idiomas, culturas o perfiles profesionales sin perder la coherencia del programa formativo.
  • Mejor medición del impacto de la formación. Al establecer objetivos educativos observables y medibles para cada nivel cognitivo, también resulta más sencillo evaluar la eficacia de un programa de capacitación. Las organizaciones pueden identificar con mayor precisión qué competencias han desarrollado los participantes y detectar áreas de mejora en el diseño del curso.

Integración de la taxonomía de Bloom con herramientas y plataformas e-learning 

La taxonomía de Bloom alcanza su máximo potencial cuando se combina con herramientas de e-learning que permiten transformar los objetivos de aprendizaje en experiencias interactivas. Las plataformas de formación actuales ofrecen una amplia variedad de recursos multimedia (videos, audios, infografías y contenidos gamificados) que favorecen la participación activa de los estudiantes y facilitan el desarrollo de distintos niveles cognitivos. Incluso funciones como la creación de avatares o la personalización del entorno de aprendizaje contribuyen a incrementar el compromiso de los participantes al hacer que la experiencia resulte más inmersiva.

Integración de la taxonomía de Bloom con herramientas y plataformas e-learning 

Las herramientas de autor como iSpring Suite permiten crear actividades alineadas con cada nivel de la taxonomía. Entre ellas se destacan:

  • los escenarios ramificados, que simulan situaciones reales para desarrollar la toma de decisiones;
  • los cuestionarios distribuidos a lo largo del curso, ideales para reforzar conocimientos y ofrecer retroalimentación inmediata;
  • y las simulaciones de diálogo, que brindan un entorno seguro para practicar habilidades de comunicación y resolución de problemas.

Además, sus 14 plantillas listas para usar y elementos interactivos (pestañas, gráficos con etiquetas y ventanas emergentes) facilitan la organización de contenidos complejos y hacen que la experiencia de aprendizaje resulte más visual, participativa y efectiva.

iSpring Suite

Consejos para implementar la taxonomía de Bloom en tus proyectos de e-learning

  • Define objetivos de aprendizaje claros. Antes de planificar la formación profesional, debes considerar qué es lo que tu empresa necesita. Si abarcas demasiadas aptitudes, correrás el riesgo de que los trabajadores no alcancen la meta planteada. Por otro lado, si no eres lo suficientemente específico, los educadores no estarán seguros de cuáles son los puntos cruciales a fomentar o evaluar.
  • Mantén la coherencia. En el diseño instruccional, la relación entre objetivo, actividad y evaluación debe ser coherente. Un examen no puede ser más difícil que las habilidades a evaluar ni contemplar contenidos diferentes a los impartidos durante la capacitación laboral.
  • Pon a los alumnos en el centro. En cada sesión educativa, las actividades deben invitar a los estudiantes a moverse cognitivamente hacia niveles superiores. Se deben tener en cuenta sus perfiles profesionales, sus habilidades previas, su disponibilidad horaria y su acceso a dispositivos de conexión, entre otras cosas.
  • Ajusta considerando los datos. El diseño instruccional no solo debe evaluar el desempeño de los estudiantes, sino también el del curso en sí. El análisis de datos (por ejemplo, la tasa de finalización, las calificaciones finales y la retroalimentación de los participantes) y las actualizaciones continuas son cruciales para mejorar continuamente la capacitación y cubrir baches de aprendizaje. Esta es la base para una formación exitosa.

Si deseas saber cómo iSpring Suite puede ayudarte a implementar la taxonomía de Bloom en las formaciones profesionales de tu empresa, ponte en contacto con uno de nuestros especialistas.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los 3 dominios de Bloom?

La taxonomía de Bloom (6 niveles actualmente) suele asociarse con el dominio cognitivo, pero el modelo original propuesto por Benjamin Bloom contempla tres dominios del aprendizaje. El primero es el dominio cognitivo, relacionado con la adquisición y el uso de conocimientos; el segundo es el dominio afectivo, que abarca actitudes, valores y emociones; y el tercero es el dominio psicomotor, vinculado con el desarrollo de habilidades físicas y motrices. En conjunto, estos dominios permiten diseñar experiencias de aprendizaje que contemplan el saber, el saber ser y el saber hacer.

¿Cuáles son los 6 niveles cognitivos de la taxonomía de Bloom?

Los niveles de aprendizaje taxonomía de Bloom corresponden a la versión revisada de la clasificación y describen una progresión desde las habilidades cognitivas más básicas hasta las más complejas. Los seis niveles son recordar, comprender, aplicar, analizar, evaluar y crear. Esta secuencia ayuda a docentes y diseñadores instruccionales a definir objetivos de aprendizaje, seleccionar actividades adecuadas y elaborar evaluaciones alineadas con las competencias que se espera desarrollar.

¿Cuáles son los 4 tipos de conocimiento en la taxonomía de Bloom?

Además de los niveles de pensamiento taxonomía de Bloom, la versión revisada de la taxonomía incorpora cuatro dimensiones del conocimiento. Estos son el conocimiento factual, que comprende datos y conceptos básicos; el conocimiento conceptual, referido a principios, teorías y relaciones entre ideas; el conocimiento procedimental, que incluye métodos, técnicas y procesos para realizar tareas; y el conocimiento metacognitivo, relacionado con la capacidad de reflexionar sobre el propio aprendizaje y aplicar estrategias para mejorarlo. Estas dimensiones se combinan con los procesos cognitivos para planificar una enseñanza más completa y efectiva.

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